viernes, 16 de diciembre de 2011

miércoles, 14 de diciembre de 2011

De las inteligencias múltiples a la educación personal





Como ya dije en un artículo anterior, hasta hace muy poco tiempo se pensaba que la inteligencia era algo innato e inamovible: se nacía inteligente o no. Ahora, con el trabajo de Howard Gardner, se ha descubierto que esto no es exactamente así. Afortunadamente a través de la educación se puede potenciar la inteligencia. Ésta es mucho más amplia de lo que nos habían dicho hasta ahora; realmente es una combinación de factores tanto endógenos como exógenos. El sistema educativo tendría que empezar a impulsar los otros tipos de inteligencia, aunque esto, tal y como está planteado el sistema actual, sea todavía utópico. Asimismo, se hace necesaria una educación personalizada, a la carta: cada niño es un mundo y no se puede educar a todos los alumnos por igual. Esto nos lleva a personalizar la educación.

El que una persona con pocos estudios reglados llegue a ocupar un puesto elevado en la sociedad (hay numerosos ejemplos) nos podría sugerir, entre otros factores, que domina en mayor o menor medida esos otros tipos de inteligencia, como la intrapersonal o la  interpersonal, que en la escuela no se suelen potenciar. Únicamente se hace hincapié en las matemáticas, el lenguaje, las ciencias naturales..., dejando de lado otros ámbitos de la inteligencia muy importantes.
 Y es que no vale sólo con poseer un brillante expediente académico: otras clases de inteligencia, que se trabajan poco o nada en la escuela, tienen una gran influencia en la consecución de ciertos objetivos profesionales y personales.

Los siguientes vídeos son muy esclarecedores. Vale la pena verlos.


De las inteligencias múltiples a la educación personalizada:





sábado, 3 de diciembre de 2011

3 de diciembre, Día Internacional de las Personas con Discapacidad



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   La celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el 3 de diciembre de cada año, tiene por objeto ayudar a entender las cuestiones relacionadas con la discapacidad, los derechos de las personas con discapacidad y los beneficios que se derivarían de la integración de estas personas en todos los ámbitos de la vida (político, social, económico o cultura). El Día brinda la oportunidad de promover actividades encaminadas a lograr el objetivo del disfrute pleno e igual de los derechos humanos y la participación en la sociedad de las personas discapacitadas, establecido en el Programa de Acción Mundial para las Personas con Discapacidad aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1982.
   En la actualidad hay aproximadamente 75 millones de niños en edad escolar que no asisten al colegio, y los menores con discapacidad representan la tercera parte de ese grupo. La educación puede contribuir de manera decisiva a superar la marginación de los discapacitados. Uno de los organismos que se encarga de promover cambios actitudinales en la sociedad es la UNESCO, que elabora directrices políticas y otros materiales para el apoyo a la educación integradora. Esta organización colabora con sus asociados para garantizar que los niños discapacitados, así como otros grupos marginados o discriminados, logren ejercer su derecho a la educación.
   Hace  30 ó 40 años a las personas con discapacidad intelectual se les sometía a tratamientos físicos bruscos, para “despertar” sus sentidos, que se creía estaban adormilados. Y hace apenas unos años, en muchos países, la instrucción de los niños que padecían graves discapacidades, como el Síndrome de Down, ni siquiera estaba a cargo del Ministerio de Educación, sino que era asunto de la sanidad pública o el bienestar social. En realidad, no se creía que necesitaran educación.
   Los niños con discapacidad física e intelectual recibían instrucción en instalaciones separadas y mal equipadas, y no podían hacer nada para cambiar esa situación. Afortunadamente, las actitudes se han ido modificando a medida que ha aumentado la sensibilidad hacia el gran potencial de las personas con discapacidad.
   Hace no muchos años, los padres y los médicos fueron los únicos que protegieron y defendieron  a los discapacitados. Ahora hay muchas organizaciones especializadas que emplean el lema ‘Nada sobre nosotros sin nosotros’, con el fin de recordar a todos que los discapacitados deben participar en la toma de las decisiones que les atañen.
   La sociedad se beneficia de la educación inclusiva. Lo que persigue la integración es enseñar a los niños a convivir y a aceptar las diferencias de los demás. Los alumnos, en ciertas ocasiones,  aprenden más de sus compañeros que de sus maestros. Alguien que no estuviese de acuerdo con que discapacitados y no discapacitados compartieran clase podría  alegar que los alumnos no discapacitados progresarían más en términos académicos si estudiasen en un aula con otros niños de su mismo nivel. Pero ¿pasaría lo mismo con el desarrollo personal de estos alumnos? La vida es compleja y diversa, y las aulas también deberían serlo. Estudios realizados en Finlandia demuestran que el rendimiento académico de los niños muy inteligentes no disminuye porque compartan clase con alumnos discapacitados.  Y es que los resultados de éstos últimos mejoran.
 También existe una justificación económica: es más barato crear y mantener escuelas que eduquen a todos los niños juntos, permitiendo que los alumnos con discapacidad lleguen a ser menos dependientes y, por lo tanto, necesiten menos cuidados.
   Los profesores, estemos en el nivel educativo que estemos, tenemos que promover directa o indirectamente esta integración; es una necesidad ética y educativa. 





viernes, 25 de noviembre de 2011

Contra la violencia de género.





  Solemos pensar que los ataques contra las mujeres únicamente se producen en la adolescencia y en la edad adulta. Pero nos equivocamos. A edades tempranas ya se empiezan a vislumbrar ciertos comportamientos violentos. Por esto, es fundamental empezar a enseñar a niños y niñas (desde la Educación Infantil) que hombres y mujeres somos iguales, aunque cada uno, claro está, con sus particularidades.   

  Cuando uno lee en distintos medios de comunicación que el 80% de los jóvenes piensa que las chicas deben complacer a sus novios, es inevitable llevarse las manos a la cabeza. ¿Estamos en el siglo XXI o nos hemos quedado en el XIX? 

  Según distintos estudios, los ataques a las mujeres se inician a partir de los 11  o 12 años de edad (Educación  Primaria). La educación es una herramienta importantísima para concienciar a los chavales y chavalas de todo lo relacionado con las agresiones (físicas o psíquicas) que sufren algunas mujeres.    

  Todos los profesores no universitarios, desde la Educación Infantil hasta el Bachillerato, estamos obligados a inculcar en nuestros estudiantes unas actitudes y conductas de igualdad.

  La formación afectivo-sexual es fundamental. Obviamente ha de ser adaptada a los diferentes niveles educativos. Todos los alumnos y alumnas han de aprender a reconocer las situaciones de violencia y discriminación, que en demasiadas ocasiones pasan desapercibidas por tratarse de agresiones de baja intensidad. Nuestros colegiales tendrán que saber analizar de forma crítica los mensajes machistas que hay en la televisión, en las revistas,  en los videojuegos, en distintas páginas de Internet, en los cómics o tebeos, en las vallas publicitarias,  en la radio, en los folletos publicitarios...

  En definitiva, nuestros escolares han de aprender a establecer relaciones afectivas basadas en el respeto, la autonomía y el reconocimiento mutuo.

¡Por un mundo sin violencia de género!



sábado, 19 de noviembre de 2011

Si no puedes con tu "enemigo", únete a él




La sociedad se va transformando rápidamente, a pasos agigantados, sobre todo en el ámbito tecnológico. Los grandes cambios que se van produciendo, sin embargo, no se dan tan velozmente en el ámbito educativo, es decir, no van enteramente acompañados por un avance paralelo en lo didáctico y pedagógico. Constantemente vemos a nuestros escolares cómo usan lo que la tecnología les ofrece: Internet, videojuegos, teléfonos móviles..., pero ésta, en algunos centros educativos, no está todo lo presente que debiera. Desde nuestra perspectiva de adultos, alejados ya del modelo de pensamiento de alumnos preadolescentes y adolescentes, creemos que éstos pierden el tiempo con tanto dispositivo electrónico, sobre todo cuando se hallan fuera del ámbito puramente escolar. Es clave para la docencia que el protagonista de la educación sea siempre el propio alumno. Todavía, con bastante frecuencia, se observa que el modelo de impartir la docencia es la llamada clase magistral. Es obvio que para ciertas situaciones es aconsejable, pero no tanto para otras. Si partimos de los intereses de los escolares (es lo que siempre se debería hacer, pues, de no ser así, estaremos educando de forma estandarizada y no todos tienen las mismas capacidades y aptitudes) debemos tener en cuenta sus inclinaciones y predilecciones (esto es clave). Y en este punto es cuando salen a escena, entre otras cosas, los dispositivos electrónicos, puesto que se pueden y deben utilizar para el aprendizaje. Si eliminamos los videojuegos que perpetúan y potencian la violencia, aspectos sexistas, racismo o valores negativos, nos quedan otros muchos, muy divertidos y entretenidos, que nos pueden ayudar a integrar en el sistema educativo a ciertos alumnos con problemas de incorporación.  Es sabido por todos que ya existen videojuegos de acción, de pericia, de simulación, de estrategia, deportivos... que trabajan de forma indirecta (a veces directamente) aspectos del currículo de matemáticas, lengua, historia, música..., además de divertir a grandes y pequeños. Pero lo que quisiera remarcar es que los videojuegos que no están hechos para el ámbito escolar, y  que tienen un enorme éxito entre los chavales, podrían ser ligeramente adaptados para que pudieran ser aprovechados en ciertos momentos como una herramienta didáctica más en el aula y, si se quiere, fuera de ella.
Es difícil impedir a los escolares el uso de ciertos artilugios electrónicos, por ello, lo más sensato es que nos unamos a nuestro "enemigo" (el videojuego), incorporándolo a las necesidades educativas de cada uno de los alumnos, con sus intereses, sus inclinaciones y sus capacidades específicas.