miércoles, 13 de noviembre de 2013

Papá, ¿cómo se llegó a la Guerra Civil española?


   
   




 Para poder explicar cómo se llegó a la Guerra Civil española, podríamos remontarnos, por ejemplo, a la dictadura de Miguel Primo de Rivera (no confundir con José Antonio Primo de Rivera).

 En el año 1923, el capitán general de Cataluña Primo de Rivera (1870-1930), se sublevó. Según  éste, como los políticos no sabían gobernar, alguien tenía que hacerlo. Después del golpe de estado, el capitán general tuvo una acogida más o menos favorable  (más o menos) en buena parte del país, y el rey Alfonso XIII (Borbón nacido en 1886 y fallecido en 1941) acabó aceptándolo.

 Pero con el paso de los meses, la situación se fue complicando mucho para este militar sublevado. Los intelectuales comenzaron a poner el grito en el cielo, como Miguel de Unamuno, escritor y filósofo (1864-1936), que fue desterrado a Fuerteventura por sus duras críticas al régimen dictatorial. 

 Primo de Rivera, entre otras aspectos, machacó con saña a distintos movimientos obreros, como la CNT. 

 Algunas circunstancias importantes que hicieron que se produjera el ocaso del dictador fueron la firme oposición del movimiento intelectual de la F.U.E (Federación Universitaria Española) y  la caída de la bolsa de Nueva York (1929). Esto último provocó que la bonanza económica con la que inició su férreo mandato se esfumara. Poco a poco ni siquiera el ejército le dio apoyo al capitán general. Y a principios de 1930 se marcha a Francia (exilio).

 Después, el rey Alfonso XIII quiso recomponer el régimen parlamentario, y esta tarea se la encomendó al militar (general) Berenguer en 1930.

 Hubo más alzamientos militares, y hasta un intento de proclamar una nueva República por parte de los capitanes del ejército Galán y García Hernández y el teniente Anitua, pero no llegó a buen puerto.

 En la primavera de 1931,  el gobierno de la Monarquía (reinaba todavía Alfonso XIII) dirigido por el almirante Aznar (su nombre completo era Juan Bautista Aznar-Cabañas, 1860-1933) quiso tantear a la opinión pública a través de unas elecciones municipales. No se trataba de unas elecciones al parlamento del Estado, sino unas para el gobierno de las diferentes poblaciones españolas. Y el caso es que, en muchas sitios, los concejales elegidos fueron monárquicos. Pero en la inmensa mayoría de las capitales de provincia, y por supuesto en Madrid y Barcelona, los elegidos fueron los republicanos, ante la sorpresa general. Uno de los últimos ministros del gobierno de la Monarquía, Romanones, dijo que España se había acostado monárquica y se había levantado republicana. Alfonso XIII, viendo el panorama, prefirió el exilio, y dijo esta frase: " No quiero que por mi culpa se derrame sangre española".


 Las elecciones se habían realizado el 12 de abril de 1931 y, dos días después, el 14 de abril, España era republicana. Se iniciaba así la II República española.





El bienio progresista: 1931-1933.

 Se elaboró una constitución, y en ésta se renunció a la guerra y se proclamó el sufragio universal: la mujer por primera vez pudo votar. También se produjo un empujón sensacional en la educación. Los maestros y maestras tuvieron un papel muy destacado. En este bienio, Companys proclamaba la República catalana y Aguirre la República en el País Vasco. 

 Entre otras cuestiones, quedaba por solucionar la cuestión agraria. Muchas personas deseaban que el nuevo gobierno quitase los latifundios a los terratenientes. Pero esto era verdaderamente complicado. 
 En un pueblo llamado Casas Viejas hubo gravísimos incidentes: los campesinos no veían que sus problemas se resolvieran y tomaron cortijos y tierras. El resultado: fueron duramente reprimidos por la fuerza. Esto ensombreció mucho el gobierno de Azaña (Presidente del Consejo de Ministros). Y tuvo que disolver el parlamento y convocar nuevas elecciones. Ganaría la derecha.

El bienio conservador: 1933-1936.

 En las elecciones de 1933 salen ganadores el Partido Radical, vinculado a la derecha, y un nuevo partido, la CEDA, con Gil Robles a la cabeza. La derecha abandonó pronto el espíritu laico del anterior bienio.
 La situación económica era cada vez más complicada, sobre todo para las clases sociales modestas. Fue creciendo el malestar, y se unieron las dos fuerzas que estaban en desacuerdo con el nuevo gobierno de derechas: el movimiento obrero y los nacionalistas catalanes. 

 Estalla la revolución de octubre de 1934: Companys proclama el Estado catalán y en Asturias los mineros gobiernan el Principado. Y como en muchas ocasiones tuvo que intervenir el ejército: con una brutal fuerza, sofocó a los movimientos obreros.

 Hubo un monumental escándalo, el del estraperlo, y esto salpicó al propio presidente del gobierno, Lerroux. Este lío hizo que el Presidente de la República disolviera el gobierno. Y, de este modo, el bienio conservador, también llamado bienio negro, empezaba a disolverseEspaña se disponía a realizar otras elecciones. ¿Quién ganaría? ¿La izquierda o la derecha?

  Gil Robles estaba muy seguro de su victoria. La CNT (Confederación Nacional del Trabajo) no había ido a las elecciones de 1933 al estar profundamente indignada por los sucesos trágicos de Casas Viejas. Pero la CNT contaba con un millón de afiliados (sí, he dicho bien, 1.000.000). La izquierda revolucionaria promovió la unión de las dos grandes ramas del movimiento obrero: la UGT, unida al Partido Socialista, y la CNT, de signo libertario (anarquista); y esta unión se llamó el Frente Popular.

 Estos dos grupos tuvieron tal fuerza que en las elecciones de 1936 consiguieron una impresionante victoria. Las urnas daban un giro: la izquierda estaba otra vez en el poder. En el nuevo gobierno, los socialistas tuvieron un peso fundamental: a la cabeza, Indalecio Prieto y Largo Caballero. Y una de las primeras cosas que hicieron fue deshacer lo que la derecha española había hecho. Se le concedió a Cataluña un estatuto, y algunas personas encarceladas por la derecha fueron liberadas, como Dolores Ibárruri, La pasionaria (comunista).

 Pero el Frente Popular también tuvo algunos problemas: huelgas, atentados, muertes muy violentas, quema de conventos e iglesias... Fue entonces cuando surgió un grupo radical: los falangistas. Éstos tenían como cabecilla a José Antonio Primo de Rivera (1903-1936), hijo del dictador Miguel Primo de Rivera. José Antonio decía que seguía la dialéctica de las pistolas: frente a las agresiones de la izquierda, los falangista responderían con la misma dureza. Así, España se convirtió en un campo de batalla. Casi todos los días había muertos, tanto de un bando como de otro. A mediados de julio fue asesinado José Calvo Sotelo, ministro de Hacienda durante la dictadura de Primo de Rivera, por guardias de asalto y algunos militantes socialistas. Esto hizo que unos generales que estaban deseando alzarse contra el gobierno del Frente Popular (Sanjurjo, Mola, Queipo de Llano, Franco y otros militares) hallaron la ocasión propicia para poner en práctica sus planes. Todos ellos decían tener una razón para dar un golpe de estado: el gobierno de la II República había caído en un gran descrédito y había situado a España en un estado muy caótico. 

 Y aquí empieza la Guerra Civil española, cuando el 17 y 18 de julio de 1936 se produjo una sublevación militar (golpe de Estado) contra el gobierno de la II República, surgido de modo democrático. El fracaso de esta sublevación condujo a la Guerra Civil. El alzamiento se inició en el Protectorado de Marruecos, Ceuta, Melilla y las Islas Canarias.

 Un gobierno elegido democráticamente, el de la II República, iba a ser barrido de toda España. La guerra duró desde 1936 hasta 1939. Francisco Franco Bahamonde tomaría las riendas del Estado español.

 No hay que olvidar que antes, durante y después de la Guerra Civil española se cometieron todo tipo de atrocidades, tanto por parte de un bando como del otro; pero hay que remarcar que el gobierno de la II República fue elegido por el pueblo de manera democrática, a través de unas elecciones municipales.

 
Algunos de los carteles históricos del bando republicano (movimientos obreros).





Algunos de los carteles históricos del bando nacional.