lunes, 14 de noviembre de 2011

El teatro en la escuela


como iniciar motivar niños para el teatro

El teatro hecho por niños y adolescentes es una herramienta educativa fundamental. Algunos de los saludables beneficios que puede aportar a los alumnos son los siguientes:

1) Desarrolla la autoestima.
2) Hace que  los propios niños y adolescentes lleguen  conocerse un poco más, comprendiendo y controlando sus emociones.
3) Estimula la creatividad, la inventiva y la imaginación.
4) Facilita la sociabilidad.
5) Favorece el autocontrol.
6) Promueve la expresión corporal.
7) Ayuda a que los alumnos reflexionen sobre muy diversas cuestiones.
8) Apoya el desarrollo de ciertas áreas de conocimiento, como por ejemplo las asignaturas relacionadas con las distintas lenguas y, dentro de éstas, la lectura, la dicción y la entonación.
9)  Inculca valores positivos en los niños y adolescentes.
10) Hace que se concentren más los alumnos.
11) Impulsa la cooperación e integración en un mismo proyecto (obra teatral) de todos los participantes (actores).
12) Ayuda a los niños a perder el miedo a hablar en público.
13) Refuerza la memoria.
14) Sirve para desarrollar la empatía.
15) Proporciona diversión y bienestar.
16) Hace que los alumnos integren distintos conocimientos, como la historia, el arte y el lenguaje.
17) En los más pequeños, ayuda a potenciar la psicomotricidad.

Por todo lo expuesto anteriormente, el teatro es un instrumento extraordinario para ser utilizado en las aulas de infantil, primaria, secundaria, escuelas de adultos, educación especial, etc.
Algunas páginas interesantes en las que podemos encontrar obras teatrales sencillas pero muy recomendables son las siguientes:

(En castellano)
http://pacomova.eresmas.net/paginas/teatro%20infantil.htm

(En català)
http://xtec.cat/crp-badalona/recursos/teatre/teatre.html

(En euskera)
http://www.teatro-testuak.com/

(En galego)
http://www.webdenorberto.com/recursos/letrasgalegas_e.htm

(Bilingüe, inglés-castellano)
http://www.cuentosparachicos.com/BIL/teatro/index.htm

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Obsolescencia programada y educación.






La obsolescencia programada hace referencia a la planificación del final de la vida útil de un determinado producto o servicio por parte de una empresa o fabricante, haciendo que se quede obsoleto o inservible. Es decir, las empresas y fabricantes ya cuando diseñan sus artículos lo hacen  para que en un breve espacio de tiempo se conviertan en algo inútil, no funcional. Todo esto lo podemos observar en multitud de productos: ordenadores, automóviles, televisores, móviles... Antiguamente las cosas solían durar mucho tiempo; hoy en día ya no. Ahora compramos un ordenador y en cuestión de poco años se ha quedado anticuado. Lo mismo ocurre con los teléfonos móviles, los coches, los electrodomésticos...Las distintas industrias han ideado esta forma de acortar la vida útil de los productos para que así las personas consuman más y más.
También en la educación se da, de alguna u otra forma, esta obsolescencia programada. Cuando actualmente los padres compran los libros de texto a sus hijos, saben con bastante certeza que esos mismos libros, probablemente, no les van a servir a otros alumnos en cursos venideros, ya que se modifican los contenidos. Lo mismo ocurre con los ordenadores escolares, las pizarras digitales, el mobiliario, etc. También los alumnos de colegios e institutos están a las órdenes de la moda. Esto es otra forma de obsolescencia: obsolescencia por modas. Las empresas textiles y otras entidades (medios de comunicación, entre otros) se ocupan de que cada cierto tiempo (pocos años o incluso meses) estén "de moda" unas determinadas prendas y que otras estén "pasadas de moda", afectando esto más a adolescentes que a niños.
Una de las cuestiones más preocupantes es la brutal cantidad de residuos que  genera esta obsolescencia programada. Aquí se nos plantea otro problema: cómo reciclarlo todo adecuadamente.

domingo, 6 de noviembre de 2011

El "Efecto Mozart", ¿mito o realidad?






El llamado "Efecto Mozart" se refiere básicamente a los supuestos beneficios cognitivos que puede reportar a las personas en general, y a los niños en particular, el escuchar regularmente música de Wolfgang Amadeus Mozart.
Fue la psicóloga Frances Rauscher y el neurobiólogo Gordon Shaw quienes realizaron la siguiente prueba:en 1993 unos 36 estudiantes universitarios escucharon  durante 10 minutos la Sonata para dos pianos en re mayor K. 448 de Mozart. El resultado fue que a esas personas les aumentó ligeramente su capacidad espacio-temporal. El estudio se publicó en la revista científica Nature.
Básicamente, lo que significa el "Efecto Mozart" es que escuchando la música de este compositor austriaco, las personas  se convierten en seres un poco más inteligentes; así, como suena. El gran problema es que, posteriormente, se ha realizado la misma prueba en distintas situaciones y con diversos sujetos, no obteniéndose los resultados esperados en un principio. Desde un punto de vista estrictamente científico, Mozart no hace que se sea más inteligente. Lo que sí se ha podido constatar es que puede ayudar a clarificar y ordenar el pensamiento, pero que haga que una persona sea algo más lista, probablemente, sea mucho decir.
Como consecuencia de los resultados obtenidos por la psicóloga y el neurobiólogo, han sido muchos los que se han lucrado con todo lo del "Efecto Mozart", publicándose numerosos libros y saliendo al mercado varios discos compactos. También han sido muchas las conferencias impartidas por los adeptos a este particular efecto.
Los autores de la investigación, ante la gran repercusión que tuvo su estudio, señalaron que se habían sentido muy abrumados. Rauscher y Shaw, con posterioridad, dirían que no se podían extrapolar los resultados obtenidos (con alumnos universitarios) al ámbito de la infancia. Asimismo, los dos estudiosos dijeron claramente que nunca habían señalado que la música de Mozart aumentara la inteligencia de los niños. Simplemente dieron a conocer los resultados de su experimento.
En la actualidad, sigue habiendo centros educativos (sobre todo privados) que utilizan como reclamo este "Efecto Mozart", pero lo cierto es que, según investigaciones muy serias, Mozart  no proporciona un incremento significativo en la inteligencia humana. Lo que sí está claro es que el genio de Salzburgo nos ofrece, y nos seguirá ofreciendo, momentos de enorme deleite estético.

jueves, 3 de noviembre de 2011

La televisión, ¿ángel o demonio?




La televisión se ha convertido en una de las mayores influencias para niños y adolescentes en el siglo XX y en todo lo que llevamos del XXI. Muchos padres se preocupan por lo que puedan ver sus hijos, puesto que los contenidos televisivos, en muchas ocasiones, van en dirección opuesta a lo que se intenta transmitir en colegios e institutos. Esto supone un verdadero handicap para toda la comunidad educativa, ya que, de algún modo, desorienta y confunde a escolares, padres y profesores. En gran medida, la televisión forma  a los niños en actitudes, habilidades y valores éticos y morales. Esto ha de ser vigiliado muy de cerca para que los niños no absorban aspectos indeseables de lo que ven en la pequeña pantalla.
En muchas ocasiones la televisión ejerce la función de una auténtica niñera. Esto puede ser peligroso si los padres no acompañana a sus hijos cuando ven ciertos espacios televisivos. Como muchas otras cosas, la televisión en sí no es ni mala ni buena, todo depende del uso que se haga de ella. Si un niño, o adolescente, está demasiado tiempo expuesto a ella, puede influir negativamente en él: sobrepeso, pasividad, menor tiempo dedicado a la lectura o malos resultados académicos son algunas de las indeseables consecuencias.
En según qué programas, es muy habitual observar  violencia,  estereotipos de raza y sexo, abuso de drogas y alcohol y una profunda falta de respeto hacia algunas personas. Los niños son muy impresionables, no teniendo todavía un criterio propio sólido y firme. Es por esto que los padres son fundamentales: han de estar con sus retoños a la hora del visionado de ciertos programas. Obviamente no habrá que estar siempre al lado de éstos, pues hay ciertos espacios en la televisión que son adecuados a los escolares y que pueden ser vistos  sin ningún problema por los propios niños.
Si nos centramos en la publicidad, muchos anuncios contienen información ambigua, errónea o engañosa. Habrá que estar muy atentos y explicarles las cosas muy claras a los niños.
Los padres tendrán que elegir los programas apropiados para el nivel de desarrollo del niño y, en algunos casos, estar con sus vástagos cuando vean ciertos espacios.
Sería importante poner límites a la cantidad de tiempo de visionado de la televisión: algunos maestros, pedagogos o psicólogos dirán 1 hora, otros 2 e incluso más. En cualquier caso, ver la televisión más de 2 ó 3 horas al día no es aconsejable para los escolares. También habrá que apagar la televisión, o cambiar de canal, cuando haya programas que no sean apropiados para los pequeños (evitar siempre los que muestren violencia explícita; las telenovelas, informativos o dramas pueden causar sufrimientos innecesarios a los niños). Es fundamental estimular discusiones con los hijos sobre lo que están viendo mientras padres e hijos miran algunos  programas. Asimismo, potenciaremos en el niño que practique algún deporte y que esté con amigos de su misma edad. Se evitará ver dibujos animados que enseñen personajes sufriendo: el niño se puede angustiar al identificarse con el personaje. A los más pequeños (los adolescentes ya lo sabrán) hay que hacerles saber que los personajes en las películas son desempeñados por actores y no por personas reales.
En el mundo televisivo nos podemos encontrar de todo, aspectos positivos y negativos, aunque últimamente destaquen más los últimos que los primeros. Es por esto que se hace imprescindible el que nuestros niños y adolescentes vean programas adecuados a su nivel cognitivo-evolutivo, para no embrutecer su intelecto y preservar su capacidad crítica.

martes, 1 de noviembre de 2011

¿Para qué sirve la Sociología en la educación?



 En principio, los sociólogos, al igual que los antropólogos socioculturales, no se ocupan de cómo enseñar. Lo que sí hacen es ayudar a clarificar qué enseñar y por qué. Nuestras actuaciones como profesores (primaria, secundaria...) vienen determinadas en gran medida por la cultura, la economía , la política y la filosofía educativa de la sociedad en la que nos encontramos.  
 Los sociólogos nos hablan del lugar que ocupa la educación en nuestra sociedad: en nuestro caso, una sociedad de libre mercado, occidental, europea, consumista... Necesitamos preguntarnos cómo y por qué nuestros valores educativos han evolucionado de la manera que lo han hecho, y cómo éstos van a determinar nuestras actuaciones como docentes de primaria, secundaria, escuelas de adultos, educación especial, educación musical...
 Se sabe que mientras ciertos tipos de modelos de aprendizajes sirve para afirmar el estilo de vida de un determinado grupo de personas, pueden ser amenazantes para otros grupos. Los maestros se enfrentan cada día con estas diferencias en los modelos de enseñanza.   Tanto la sociología como la antropología sociocultural nos dan, entres otros muchos aspectos, una amplia visión sobre la educación y una posible respuesta  a estos problemas para poder mejorar nuestra práctica educativa. Esto hace que entendamos un poco mejor la extraordinaria complejidad de la sociedad en la que vivimos para poder saber y comprender qué enseñar y por qué

Una de las preguntas que se hace la sociología de la educación es: 

¿Sirve la educación para facilitar la movilidad social o para reproducir las diferencias sociales preexistentes? 

Ahí dejo la pregunta.


Para saber un poco más:



Libro SOCIOLOGIA DE LA EDUCACION (TEMAS Y PERSPECTIVAS